“Es una basura. Por favor, no lo veáis”. Cuando una de tus principales estrellas afirma algo así de tu programa de televisión, tienes un gran problema. Es lo que ha ocurrido esta misma semana cuando Angus T. Jones, el actor que interpreta a Jake Harper, el sobrino de Charlie Sheen en Dos hombres y medio, ha iniciado una campaña contra el programa que protagoniza y por el que ha cobrado durante las dos últimas temporadas la nada despreciable cantidad de 7,8 millones de dólares (350.000 dólares por episodio), además de medio millón en bonus. Lo que no le ha impedido atacar de forma abierta a los productores de la sitcom.
Jones, de 19 años, ha decidido que no quiere figurar en dicho programa, a pesar de que no ha renunciado a su contrato en la serie. No aparecerá en los dos próximos episodios, algo que ya estaba previsto antes de su manifestación del pasado domingo. “La gente dice que no es más que entretenimiento”, declaraba el actor en una entrevista con Christopher Hudson. “Pero investiga sobre los efectos de la televisión en tu cerebro y te prometo que tomarás una decisión en lo que concierne a la televisión y lo que ves en ella. Y serán malas noticias”. Tal ha sido la polémica generada que Jones se ha visto obligado a recular y publicar una nota de prensa en la que pide perdón si sus compañeros pueden haberse sentido ofendidos, algo que nunca se encontraba entre sus intenciones.
De las drogas al lavado de cerebro
Si los productores del programa emitido en la CBS no tenían poco con la célebrepolémica generada por su estrella Charlie Sheen hace un par de años, tras su proceso judicial por maltrato y las controvertidas declaraciones sobre el productor del programa, Chuck Lorre, que le llevaron a ser sustituido por Ashton Kutcher, ahora se le unen las declaraciones de la estrella infantil del show. Al igual que lo ocurrido con Sheen, Jones tuvo diversos problemas con drogas como el LSD antes de manifestarse en contra de sus jefes. Y, como ha ocurrido con un gran número de celebridades que han sufrido adicciones, el joven ha encontrado en la religión una válvula de escape a sus problemas. El propio Sheen ha considerado este último episodio como la demostración de que "la serie está maldita".
La madre de Jones ha afirmado en una nota de prensa tener miedo de que su hijo haya sido sometido a un lavado de cerebro y que esté siendo manipulado por la iglesia a la que pertenece. Pero la relación (en ocasiones, manipulación) de las celebridades por grupos religiosos no es nada nuevo, ni Angus T. Jones es la primera en caer en sus redes.
Argumentos religiososAunque quizá el caso de la Iglesia de la Cienciología que ha arrastrado a celebridades como Tom Cruise sea el más evidente, no se trata del único. Otra estrella juvenil de la televisión, Kirk Cameron, influyó de forma significativa en el transcurso de la serie que protagonizaba, Los problemas crecen, cuando ingresó en la secta religiosa The Way of the Master y comenzó a criticar a colectivos como el de los gais. Algo que influyó en la propia marcha de la serie, cuando comenzó a exigir revisar los argumentos de los capítulos con el objetivo de que no reflejasen temas demasiado adultos o se encontrasen en conflicto con su visión religiosa. Si Jones está forzando su salida por la puerta de atrás, Cameron, debido a la posición de superioridad de la que gozaba, decidió adaptar el contenido de la sitcom a sus necesidades, algo que precipitaría su final.
La influencia de la Iglesia Adventista del Séptimo Día ha sido significativa tanto en los Estados Unidos como en todo el mundo. Cuenta con más de 17 millones de afiliados y exige a sus miembros la abstinencia del alcohol, el tabaco, las drogas y diversos alimentos que provienen de “animales impuros”. Precisamente, todo lo contrario de la vida que Angus T. Jones había protagonizado hasta ahora.
Fuente: El Confidencial
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